La disfunción eréctil tras cirugía de próstata, especialmente después de una prostatectomía radical por cáncer de próstata, es una secuela frecuente y una de las principales preocupaciones de los pacientes. Esta afección aparece porque los nervios y vasos sanguíneos responsables de la erección pasan muy cerca de la próstata y pueden verse afectados durante la intervención quirúrgica.
Aunque la pérdida de erección puede manifestarse inmediatamente tras la cirugía, existen opciones reales de recuperación y estrategias terapéuticas que pueden mejorar las posibilidades de volver a una función sexual satisfactoria.
Por qué ocurre la disfunción eréctil después de la prostatectomía
La prostatectomía radical consiste en la extirpación total de la próstata y suele realizarse como tratamiento curativo del cáncer de próstata. Debido a que los nervios cavernosos que controlan la erección están muy próximos a la glándula prostática, estos pueden lesionarse o sufrir neuropraxia (lesión temporal de los nervios) durante el procedimiento.
Estas lesiones nerviosas pueden ocasionar una disfunción eréctil persistente que requiere tiempo y tratamiento para mejorar. Sin embargo, la recuperación de la erección es posible y depende de múltiples factores, incluyendo la técnica quirúrgica empleada, la preservación de los nervios y el estado de la función eréctil antes de la cirugía.
Opciones terapéuticas y de rehabilitación para solventar la disfunción eréctil tras cirugía de próstata
1. Cirugía robótica con preservación nerviosa
Las técnicas más avanzadas, como la prostatectomía radical asistida por el robot quirúrgico Da Vinci que realizamos en Clínica Urosalud, están diseñadas para minimizar el daño a los nervios responsables de la erección. La precisión de este abordaje reduce significativamente las tasas de disfunción eréctil en comparación con la cirugía abierta tradicional, de alrededor de un 10‑20% de incidencia en algunos casos cuando se preservan las estructuras neurovasculares. E
2. Rehabilitación peneana y programas de recuperación
La rehabilitación peneana es un enfoque terapéutico estructurado que busca estimular y preservar los tejidos del pene tras la cirugía para favorecer la recuperación de la función eréctil. Esto incluye terapias que mantienen el flujo sanguíneo y evitan la atrofia de los cuerpos cavernosos mientras los nervios se regeneran.
Algunos componentes clave que pueden formar parte de un programa de rehabilitación son:
- Inhibidores de la fosfodiesterasa tipo 5 (PDE5‑I) como sildenafil o tadalafilo, que mejoran el flujo sanguíneo al pene y se utilizan tanto de forma pautada como bajo indicación médica.
- Dispositivos de vacío diseñados para promover la entrada de sangre en el pene y mantener los tejidos activos durante el proceso de curación.
- Inyecciones intracavernosas o terapia intrauretral en casos seleccionados, según tolerancia y objetivos del paciente.
- Rehabilitación del suelo pélvico, que puede contribuir a mejorar el control y la circulación en la zona perineal.
La evidencia clínica sugiere que iniciar estas terapias de forma temprana (habitualmente dentro de los primeros meses tras la operación) aumenta las posibilidades de recuperación a largo plazo, incluso en pacientes que inicialmente presentan ausencia de erecciones tras la cirugía.
3. Estrategias de soporte y tratamientos complementarios
En algunos casos, la gestión de la salud general (como el control de enfermedades cardiovasculares, diabetes o trastornos hormonales) puede influir positivamente en la recuperación de la función eréctil. Además, el apoyo psicológico y la educación sexual forman parte esencial del proceso de rehabilitación, al abordar el impacto emocional que puede tener la disfunción eréctil tras cirugía de próstata.
4. Opciones definitivas si otros tratamientos no responden
Para hombres que no responden de forma satisfactoria a los tratamientos conservadores, existe la posibilidad de implantes de prótesis de pene. Estos dispositivos permiten una erección mecánica controlada y han demostrado altos niveles de satisfacción en pacientes con disfunción eréctil refractaria al tratamiento convencional.
Disfunción eréctil tras cirugía de próstata: Realidad de la recuperación
La recuperación de la función eréctil tras una prostatectomía no es inmediata y varía entre individuos. Muchos pacientes experimentan un período llamado “silencio eréctil” durante los primeros meses tras la cirugía, seguido de un proceso gradual de mejora que puede extenderse hasta 12‑24 meses o más, dependiendo de la preservación nerviosa y del enfoque terapéutico adoptado.
Es fundamental que el paciente tenga información realista y contextualizada sobre las expectativas de recuperación y que el plan de seguimiento sea individualizado, idealmente bajo la supervisión de un urólogo con experiencia en rehabilitación posprostatectomía.
Tratamiento de disfunción eréctil tras cirugía de próstata en Clínica Urosalud
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