La palabra cálculo urinario la hemos escuchado, más de una vez, por experiencia o por referencia de familiares y amigos. A pesar de ser una mención común, muchas personas desconocen su origen y las causas que producen las llamadas “piedras de los riñones”.

Pocas veces nos detenemos a pensar en los elementos que expulsamos cotidianamente a través de la orina. La labor de los médicos es revelar su composición y esclarecer los factores que la alteran, causando molestias y dolores intensos.

Nuestra orina contiene sales y minerales disueltos. Cuando la concentración de estos elementos varía -elevándose- pudiesen formarse uno o varios cálculos. Esta podría ser la definición sencilla de una enfermedad que la medicina denomina litiasis urinaria.

Lo más interesante y curioso de esta enfermedad, es que las condiciones que predisponen la formación de cálculos, son sumamente variadas. En una consulta, el médico tratante intentará indagar acerca de la dieta, el volumen de orina del paciente, las enfermedades crónicas existentes y la medicación que consume.

También se evalúan los problemas intestinales e incluso la historia familiar.

Mencionamos algunos de los aspectos que se consideran, pero la investigación puede ir más lejos y debe ser exhaustiva. En tal sentido, la realización de análisis de laboratorio e incluso, estudios imagenológicos (radiografías ,ecografía y urotomografías) son indispensables.

Y aquí abordamos un aspecto interesantísimo de la litiasis. Más allá del diagnóstico y la eliminación del cálculo -por vía natural o quirúrgica- el control de la enfermedad se alcanza cuando se descubre el origen y las causas que la están provocando.

Y ese es el mensaje que hoy en día le brindamos a nuestros pacientes. En general, los urólogos, los nefrólogos y endocrinos, hacemos hincapié en la prevención, para evitar que se repita esta situación.

Según las estadísticas, la mitad de las personas que han presentado este cuadro doloroso, lo volverán a padecer en los siguientes 10 años. Dictar una receta única para prevenir la litiasis urinaria es prácticamente imposible e incluso irresponsable.

Lo adecuado es tratar de manera individual cada caso.

Más allá de este aspecto -y al igual que sucede con otras enfermedades- el cuidado de la dieta, el ejercicio físico y el control de peso favorecen la salud urinaria.

Se puede decir que la ecuación ganadora es aquella en la que se reduce la sal, aumenta el consumo de agua y, un elemento curioso: la ingestión de limón. ¿La razón? Muy simple. El alto contenido de citrato del limón, inhibe la producción cálculos.