Hiperplasia Benigna de Próstata

¿Qué es la próstata?

La próstata es una glándula situada en las vías urinarias inferiores, debajo de la vejiga a través de la cual pasa la uretra y por consiguiente la orina (Fig. 1). Sólo los varones tienen próstata. Para comprender las patologías prostáticas hagamos un símil: La próstata se parece a una naranja, con corteza y gajos. La hiperplasia benigna de la próstata el es crecimiento de los gajos de la próstata. Dicho escenario es se produce a medida que el hombre envejece y se debe al estímulo que la testosterona ejerce en la glándula prostática.

El crecimiento de la glándula (gajo) provoca compresión de la con el consecuente estrechamiento de la luz uretral. La reducción del diámetro uretral provoca un aumento de la resistencia al paso de la orina.

Por otro lado la vejiga viene a asemejarse a una bomba hidráulica muscular. Con el paso de los años el músculo de la vejiga, al estar sometido a una alta carga por el aumento de la resistencia uretral, empieza a sufrir y puede acabar claudicando. El sufrimiento de la vejiga se manifiesta con síntomas tales como: urgencia miccional, dificultad de inicio a la micción, sensación de vaciado incompleto, dificultad al inicio de la micción…. Finalmente si la obstrucción es severa la vejiga puede claudicar padeciendo el paciente una retención aguda de orina.

Diagnóstico:

El diagnóstico se basa en el tacto rectal y otras pruebas complementarías que podremos solicitar de manera secuencial para filiar la severidad de su cuadro clínico y ajustar al mejor opción terapéutica.

Analítica de sangre con PSA, sedimento de orina, urinocultivo.

Ecografía para conocer el volumen prostático.

Flujometría, para conocerlas características de su flujo miccional, fuerza y duración.

Además son muy útiles los cuestionarios validados o el diario miccional para conocer de una manera más objetiva el nivel de afectación en la calidad de vida que general los síntomas del tracto urinario inferior.

Tratamiento Médico

En UROSALUD solemos explicar el tratamiento para la HBP como una escalera.

Conforme empeoran los síntomas y/o sobre todo conforme se vaya deteriorando la calidad de vida de nuestros pacientes, precisamente por la manera en la que orinan, iremos ascendiendo peldaños.

En primer lugar está la fitoterapia (no hay un claro y conocido mecanismo de acción pero algunos estudios avalan el uso de estos fármacos)

En segundo lugar están los alfa bloqueantes (tamsulosina, silodosina, alfuzosina…) se trata de fármacos que relajan la musculatura del suelo pélvico y la musculatura donde se apoya la próstata. Dicha relajación facilita la apertura de la próstata durante la micción con lo que disminuirá la resistencia uretral periférica y la vejiga vaciará con mayor fuerza y diligencia.

En tercer lugar están las modalidad de tratamiento combinado: duodart. Dicho fármaco combina los beneficios del alfabloqueante explicado anteriormente con los beneficios de un inhibidor de la 5 alfa reductasa (dutasteride). Este último fármaco impide que la testosterona ejerza su acción a nivel prostático y por tanto reduce su tamaño y disminuye la compresión que ejerce sobre la uretra prostática. Actualmente también se estila combinar el uso de un alfabloqueante con un anticolinérgico. El anticolinérgico relaja la musculatura de la vejiga reduciendo la necesidad imperiosa de orinar.

El último peldaño es la cirugía.

Tratamiento Quirúrgico

Cuando los fármacos no mejoran la calidad de vida del paciente, el paciente ha caído en retención aguda de orina o hay un residuo posmiccional tan severo que se compromete la función de los riñones… es necesario la cirugía desobstructiva.

Podemos distinguir tres tipos de intervención: la cirugía abierta tipo millin. La cirugía endoscópica con energía eléctrica bipolar y la cirugía endoscópica con láser. En función de su situación clínica y tamaño prostático se le recomendará uno u otro procedimiento.

Mientras que la cirugía abierta y la energía eléctrica tienen mayor riesgo de sangrado, la cirugía con láser tiene unas claras ventajas.

Ingreso en clínica menor (alrededor de 24).

Necesidad de sonda durante pocas horas.

Ausencia de transfusión sanguínea.

Regreso a la actividad normal en pocos días

Por otro lado a medio plazo, ningún estudio demostró superioridad del láser verde frente a las técnicas más clásicas.

Urosalud, tu urólogo de confianza, y tú mismo podremos consensuar tu mejor opción terapuetica.

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